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La Llegada del invierno no sólo trae consigo bajas temperaturas, frío, nieve, además es la estación del año en la que nos deprimimos más, por la falta de horas de luz, sufrimos más enfermedades respiratorias, cardiovasculares y problemas de huesos. Aunque existen grupos de riesgo como personas mayores, o niños que son más vulnerables a los efectos del invierno, todos deberíamos extremar las precauciones para evitar riesgos innecesarios.

Entre los consejos para pasar el invierno de una forma más saludable, uno de los más importantes es el cuidado de la alimentación.

Alimentación saludable. El aumento de peso pone en riesgo nuestra salud cardiovascular por eso es importante hacernos con una dieta rica en potajes y guisos a ser posible caseros, a base de legumbres, verduras y arroz. Las sopas aportan calor a nuestro organismo y las cremas de verduras sustituyen a la perfección las ensaladas de verano y nos aportan fibra y vitaminas. Preferiblemente elige el pescado antes que la carne (pavo o pollo), unas dos o tres veces a la semana.

No olvides hidratarte bien. Agua, zumos, caldos a ser posible vegetales son las mejores opciones y aumenta el consumo de frutas de temporada, los cítricos aportan vitamina C ideal para pasar el invierno sin complicaciones.

Aumenta tus hábitos de higiene. En invierno los virus circulan con mayor frecuencia en el ambiente por lo que reforzar las medidas de higiene te ayudará a evitar contagios y enfermedades respiratorias. Evita los espacios cerrados y poco ventilados, lávate las manos con frecuencia y evita cambios bruscos de temperatura.

Cuidado con el sol. Los rayos solares pueden también quemar la piel en invierno. Si practicas deporte o actividades al aire libre es necesario que te hagas con un buen protector solar, sobre todo en lugares de agua o nieve donde el reflejo de los rayos del sol es mayor.

Hidrata y mima tu piel. Los cambios bruscos de temperatura hace que la piel en invierno sufra por lo que una buena hidratación y protección es fundamental. La piel es el órgano más grande del cuerpo y está muy expuesto a factores que la agreden, como el sol, el viento, el frío, la climatización artificial y la contaminación ambiental. Para mantenerla joven y saludable es clave cuidarla a diario, de manera que no pierda sus propiedades naturales. Las cremas con propiedades humectantes para el rostro son una muy buena opción para el invierno, ya que aportan una barrera protectora que trata de evitar la pérdida natural de agua y reduce los daños que genera estar en contacto con el frío o el calor.

Cuida tu indumentaria. Frío, nieve, lluvias, son los protagonistas de esta estación por lo que es imprescindible el uso de prendas de abrigo que nos protejan de la humedad y el viento. Se aconseja usar no más de tres capas : una primera más en contacto con la piel, transpirable y ligera que evacua la humedad, una segunda que mantenga la temperatura corporal y una tercera a modo de cortafrío para que el calor no se pierda.  Puedes utilizar otros complementos para proteger manos, cabeza, y cuello, como bufandas, guantes, gorros, etc.

Mantén una actitud y estado de ánimo positivos. En invierno anochece antes, los días son más cortos y también las horas de luz. Sal de casa, a pasear o practicar algún tipo de deporte te ayudará no sólo a estar en forma sino a mejorar tu estado de ánimo y aumentar tus defensas.

En el hogar. Es importante revisar los sistemas de calefacción, además de darle un adecuado funcionamiento a los aparatos. Procura ventilar un poco por las mañanas y el resto del día cierra las ventanas.

Éstos son algunos de los consejos para pasar un invierno con salud, cuidándote por dentro y por fuera 😉